Depresión Tristeza, bajo estado de animo
La depresión se manifiesta como un período prolongado de bajo estado de ánimo y una pérdida de interés o disfrute por actividades que antes resultaban importantes. Es una experiencia más común de lo que parece y puede afectar a cualquier persona en algún momento de su vida.
En muchas ocasiones
La depresión no aparece sola
Puede desarrollarse tras etapas largas de estrés, ansiedad mantenida o situaciones vitales muy exigentes, en las que la persona ha estado esforzándose durante mucho tiempo sin apenas descanso. Cuando esto ocurre, es frecuente sentir agotamiento emocional, desmotivación y una sensación de “no poder más”.
El bajo estado de ánimo puede interferir de forma importante en el día a día: cuesta trabajar, concentrarse, cuidar de uno mismo o de los demás. También es habitual que aparezca aislamiento, evitación de actividades y una visión más negativa de uno mismo y del futuro, lo que a medio plazo suele aumentar el malestar.
¿Cómo trabajo la depresión en terapia?
El abordaje terapéutico se adapta siempre a la historia, las circunstancias y el momento vital de cada persona. No todas las depresiones tienen el mismo origen ni se viven de la misma manera, por lo que el trabajo en terapia es necesariamente individualizado.
Trabajo principalmente desde la activación conductual, ayudando a la persona a recuperar de forma progresiva actividades significativas para su vida, teniendo en cuenta su nivel de energía, sus valores y sus dificultades actuales. El objetivo no es obligarse a “estar bien”, sino comprender qué está manteniendo el malestar y empezar a generar pequeños cambios posibles y sostenibles.
A lo largo del proceso terapéutico
Se tienen en cuenta factores como la presencia de ansiedad, estrés prolongado u otras dificultades asociadas, ajustando el ritmo y las estrategias a cada situación.
El trabajo se orienta a que la persona pueda volver a conectar con una vida más plena y coherente con lo que es importante para ella.